Blog personal donde intentaré transmitir la fuerza de mi fe, aquella que me sostiene e impulsa a ser quien soy. Espero sirva además para contagiar la alegría del conocimiento del Evangelio de Jesucristo, las buenas nuevas de resurrección y vida eterna.

La Familia

Junio 28, 2008.

 

Mensaje sobre el Sellamiento

en el Santo Templo

 

Conocí a mi esposo hace veinte años y cuando lo vi tuve un sentimiento de paz y de serenidad que nunca había sentido. Fue como decir “aquí está la persona que estaba esperando”. Podía sentir que íbamos a estar juntos  y que sería para siempre. Aunque ese “para siempre” significaba sólo “por esta vida, mientras estuviéramos vivos físicamente”. Nos casamos. Él no era miembro de la iglesia y yo era miembro inactiva desde hacía mucho tiempo, pero tratamos de que las costumbres en nuestra familia siempre fueran buenas. Lo que no imaginábamos era que podían ser mucho mejores.

 

Años después, las cosas cambiaron mucho. Él se bautizó, bautizamos a nuestros hijos y poco a poco recordé lo que sentí cuando lo conocí. Volvió el sentimiento de que podríamos estar juntos para siempre, pero ahora, ya no sólo por esta vida, sino por la eternidad.

 

La primera vez que empezamos a prepararnos para entrar en el Santo Templo, “el adversario” nos atacó espiritualmente. Nos endureció el corazón, teníamos malos pensamientos con respecto a otros miembros de la iglesia, dejamos de tener deseos de asistir a la capilla. Con el tiempo nos dimos cuenta de que no habíamos estado alertas a sus ataques, y que debíamos estar mejor preparados para resistir. Pero nos sirvió para aprender y no volver a caer. Volvimos a las reuniones y empezamos de nuevo.

La segunda vez que comenzamos a prepararnos para el sellamiento en el templo, los ataques comenzaron de nuevo y recuerdo una frase que mi esposo pronunció. Él dijo:

-Me lo hizo una vez, no me lo hace dos.

Eso me dio la seguridad de que esta vez sí podríamos cumplir con nuestro sueño.

 

Empezamos a planear los preparativos, la ropa, el viaje de toda la familia; empezamos con las clases, etc.

Un mes antes del sellamiento mi esposo llegó a casa al mediodía de un día lunes, se tiró en la cama y no pudo volver a caminar. Tenía una hernia de disco que le impedía ponerse de pie. Los médicos hablaban de operarlo para que volviera a caminar. Todos los planes que estábamos haciendo dieron por el suelo. Y las palabras se pueden tomar literalmente porque mi esposo se arrastraba en el piso apoyado sólo sobre sus brazos. Curiosamente, la única posición en la que no sentía dolor, era de rodillas. Entonces dijo:

 

-Como el adversario no puede con mi espíritu, me ataca el cuerpo. Pero nos vamos a sellar igual, aunque sea en silla de ruedas, vamos a entrar en el templo y nuestra familia será sellada.

 

En nuestras conversaciones hablábamos de nuestras pruebas. Cada miembro de nuestra familia tuvo que demostrar hasta qué punto estábamos unidos y dispuestos a permanecer juntos aún en tiempos tan duros. Aprendimos a tener paciencia y sobre todo desarrollamos, más que nada y más que nunca, la fe.

 

En D. y C. sección 25, se manifiesta la voluntad del Señor a Emma Smith, esposa del Profeta José Smith. Dice así:

 

“Y el oficio de tu llamamiento consistirá en ser un consuelo para…tu marido, en sus tribulaciones, con palabras consoladoras, con el espíritu de mansedumbre.”

 

Y más adelante dice:

 

“Y de cierto te digo que desecharás las cosas de este mundo y buscarás las de uno mejor”.

 

Y al final de la sección, el Señor dice:

 

“Y de cierto, de cierto te digo, que ésta es mi voz a todos”.

 

Después de muchas oraciones, un hermano de la iglesia comenzó a ir a nuestra casa a prepararnos para el anhelado sellamiento. Mi esposo recibía las clases, tirado en el piso, o de rodillas. Pero, poco a poco, todo fue entrando en un perfecto orden de acontecimientos. Los problemas se fueron solucionando y finalmente el viaje salió. El 21 de marzo de este año (2008), un viernes de pascuas, con mi esposo en silla de ruedas, entramos en el Santo Templo y nuestro matrimonio y nuestros hijos, fuimos sellados “por tiempo y eternidad, por el Santo Espíritu de la Promesa”. Ese fue el día más importante de nuestra vida. Una jornada inolvidable. Al salir del templo se desató una tormenta terrible. Los hermanos y hermanas que nos habían acompañado ese día se empaparon al volver a sus hogares. Pero recuerdo haber pensado mientras volvíamos a casa:

 

-En este mundo, el adversario es el rey. Pero mi familia acaba de ser registrada para morar juntos en otro mundo. Un mundo mucho mejor. Ahora que llueva todo lo que quiera… en mi interior no habrá tormentas.

 

De más está decir que al poco tiempo mi esposo se recuperó, no fue necesaria la operación. Y de hecho camina bien de bien.

 

Para terminar deseo compartir unas hermosísimas palabras que se encuentran en el Antiguo Testamento, más precisamente en el libro de Rut. Son palabras dichas a Noemí, su suegra. Ambas habían quedado viudas y Noemí le pide a Rut que se vaya y trate de rehacer su vida en otro lugar y con otras personas. Traídas a nuestro tiempo, estas palabras bien pueden ser interpretadas como dichas de una esposa a su esposo, de un padre a un hijo, de una hija a un padre, etc. Dicen así:

 

“…No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”. (Rut 1:16).

 

Estoy muy feliz de que el pueblo de mi esposo sea Sión, mi Sión, y de que su Dios sea mi Dios, un Padre Celestial personal y amoroso, que nos conoce en forma personal, que sabe de nuestras necesidades y nuestras debilidades y de nuestras fortalezas, que nos ama, y que desea volver a tenernos en su presencia nuevamente. Ese es también mi pueblo, y ese es -sin dudas- también mi Dios.

 

Comparto esto en el nombre de Jesucristo. Amén.

 

Templo de Montevideo-Uruguay

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Comentarios en: "La Familia" (2)

  1. Wow…el teemplo…tanto q no voy!!
    Wenissima la historia!!

    Sigo pasandoo…

    Bye!!!

    😀

  2. Gracias Santiaguito por tu comentario. ¿Verdad que te dan ganas de estar ahí dentro? Si podemos en diciembre vamos. Dsps te avisamos y podés arreglar algo para ir con nosotros.
    Bss. Bss. Bsss.

Gracias por tu comentario!!

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