Blog personal donde intentaré transmitir la fuerza de mi fe, aquella que me sostiene e impulsa a ser quien soy. Espero sirva además para contagiar la alegría del conocimiento del Evangelio de Jesucristo, las buenas nuevas de resurrección y vida eterna.

Mensaje sobre Jesucristo


 
Mucho se ha escrito sobre la vida de Jesucristo. Muchos profetas, tanto de oriente como de occidente, declararon por igual, que el Hijo de Dios nacería en la carne.Profetas como Lehi, Nefi, Samuel el lamanita y otros, escribieron acerca del día de su nacimiento, de su bautismo, de su ministerio, de su muerte y de su resurrección. 

Acerca de su nacimiento el Élder James Talmage, en su libro “Jesús el Cristo”, escribió: “…esa noche se cumplieron las palabras del profeta, pues aunque el sol se puso de acuerdo con su movimiento normal, no hubo oscuridad; y a la mañana siguiente salió el sol sobre una tierra que ya estaba iluminada; un día, una noche y otro día habían sido como un solo día; y esta no fue sino una de muchas señales. Apareció una estrella nueva en el firmamento de occidente tal como la habían visto los magos en el oriente…Ninguna de las palabras de las profecías verdaderas fue vana. Cada una de las palabras se cumplió como se había escrito.”[i]

 Sigue diciendo: “El niño nació judío, la madre era judía, y José, el padre según la ley, era judío… y mientras se crió, el pueblo lo conoció como “el hijo de José”. Fue llamado Jesús que traducido significa Salvador, nombre legalmente suyo, pues vino para salvar al  pueblo de sus pecados”.[ii]

De la infancia de Jesús poco se sabe, excepto que en numerosas ocasiones los ángeles anunciaban a José cómo actuar para protegerlo de la persecución del malvado Herodes.

Según dice el Élder Talmage: “sobre su mente había descendido el velo del olvido que es común entre todos los que nacen en la tierra, velo por medio del cual se apaga el recuerdo de la existencia preterrenal…El niño recibió amplia instrucción sobre la ley y las Escrituras, por medio del estudio, la oración, la meditación y el empeño. Le fue enseñado a trabajar, porque la ociosidad era muy aborrecida en aquellos días… le era exigido aprender y seguir una carrera práctica y productiva… amó y obedeció la verdad…”[iii] “Jesús crecía en sabiduría, y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres[iv].

 

Vivió en Nazaret hasta cumplir poco más de 30 años, de allí salió a predicar, fue bautizado por Juan el Bautista, y fue tentado por el diablo en numerosas y muy duras ocasiones. Al respecto dice el Apóstol Talmage: “no nos es concedido al resto de nosotros, ni le fue concedido a Jesús, hacer frente al enemigo, combatirlo y vencerlo en un solo encuentro, de una vez por todas. La contienda entre el espíritu inmortal y la carne, entre la progenie de Dios, por una parte, y el mundo y el diablo por otra, dura toda la vida.”[v] 

Predicó su evangelio durante los tres años siguientes y a todos extendía la sencilla invitación ¡Venid y ved!. De entre las hermosas palabras que Jesús habló durante su ministerio, me encantan estas: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”[vi].

Fue hacedor de milagros, convirtió agua en vino, sanó enfermos, levantó muertos, dio de comer a cinco mil personas con cinco panes y dos peces, caminó sobre el agua, calmó tempestades…fue justo, fue pecable pero sin pecado e igualmente fue crucificado y entregó su vida solo cuando Él lo dispuso.
 

El mismo profeta que predicó las señales que anunciarían su nacimiento, profetizó lo que sucedería a su muerte. “Sí, en el momento en que entregue el espíritu, habrá truenos y relámpagos por el espacio de muchas horas y la tierra se conmoverá y temblará; y las rocas que están sobre la faz de la tierra…se harán pedazos;…y he aquí, habrá grandes tempestades;…y muchas ciudades quedarán desoladas… Y he aquí, así me ha hablado el ángel; porque me dijo que habría truenos y relámpagos por el espacio de muchas horas… y que tinieblas cubrirían la faz de toda la tierra por el espacio de tres días.” 

 
Y nuevamente se cumplió la profecía. Tinieblas tan espesas que se podían tocar con la mano cubrieron la faz de la tierra durante tres días.En la mañana del tercer día se desvanecieron las tinieblas, cesaron los movimientos sísmicos y se aplacaron las tormentas. Cristo había resucitado. Visitó a sus Apóstoles, a María Magdalena, a varios de sus discípulos. Unas semanas después visitó el continente americano, se presentó a “Sus otras ovejas”. Según Él, no estaban perdidas pues Dios siempre sabe a dónde lleva a su pueblo.  

Entre muchas de las cosas que hizo, durante su visita a las Américas, la que más me conmueve es lo que dijo a la multitud reunida, viéndolos sufrir y gemir: “He aquí, mis entrañas rebosan de compasión por vosotros”[vii]…”yo los sanaré, porque tengo compasión de vosotros; mis entrañas rebosan de misericordia”[viii]

Luego la multitud se arrodilló y Jesús gimió y lloró por su falta de fe, porque veía que no entendían lo que les predicaba y entonces también Él se arrodilló y oró por ellos, y, según palabras de Nefi: “no hay lengua que pueda hablar, ni hombre alguno que pueda escribir, ni corazón de hombre que pueda concebir tan grandes y maravillosas cosas como las que vimos y oímos que habló Jesús; y nadie se puede imaginar el gozo que llenó nuestras almas cuando lo oímos rogar por nosotros al Padre”[ix]. 

Debió ser un momento sublime. Pero como dice Nefi, no lo podemos imaginar. Terminada   la oración, exclamó gozoso: “Benditos sois a causa de vuestra fe. He aquí, ahora es completo mi gozo”, y Jesús lloró nuevamente, esta vez de felicidad. Porque ahora sí, creían en el Hijo de Dios. 

Jesucristo ha recibido muchos nombres, Rey Emanuel, el Cristo, el Mesías, el Cordero de Dios, El Hijo de Dios, Redentor, Salvador, pero el que más me gusta es Príncipe de paz.

La Primera Presidencia escribió en la Liahona de diciembre de 2003 “Príncipe de Paz que calmó la tempestad en el mar de Galilea, tienes el poder de calmar las tormentas de nuestra vida”.
 
 El profeta Gordon B. Hinckley ha dicho: “En esta época de la Navidad, en este tiempo en que se dan regalos, no olvidemos que Dios nos dio a Su Hijo y que Su Hijo dio Su vida para que cada uno de nosotros tenga el don de la vida eterna”.  

Es mi testimonio que ha calmado muchas tempestades en mi vida en estos últimos tiempos; me ha dado su paz, no como el mundo la da, sino como sólo Él puede darla. Y por eso estoy agradecida y siempre estaré en deuda. Sin dudas esta es una época muy especial del año. Se acerca la Navidad y el mundo entero vuelve su mirada sobre un pesebre en un establo, donde duerme un niño envuelto en pañales. El corazón de los hombres se vuelve como el corazón del niño, sensible, humilde y lleno de esperanzas. Cada uno de nosotros se acuerda de sus familiares, vivos y muertos, de sus amigos, de sus vecinos. Ocurren pequeños milagros: somos capaces de olvidar ofensas, o perdonar incluso a aquellos que nos han ofendido. Podemos sentir, con fuerza y sin dudar, que Jesucristo vive. Es, sin dudas una época muy especial.
 

Es mi ruego a Dios que en esta época, podamos dar a Él un pequeño gran regalo, “que muchas almas encuentren ese faro de verdad y de luz, de vida eterna que es nuestro Señor Jesucristo”. Comparto mi mensaje en su nombre. Amén.


[i] Pág.106,107 Jesús el Cristo

[ii] Pág.100 Jesús el Cristo

[iii] Pág.117,118 Jesús el Cristo

[iv] Lucas 2:52

[v] Pág.140 Jesús el Cristo

[vi] Juan 14:27

[vii] 3Nefi 17:6

[viii] 3Nefi 17:7

[ix] 3Nefi 17:14-21

Anuncios

Gracias por tu comentario!!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: